martes, junio 06, 2006

CRÓNICAS ILEGALES 17: País de Coxudos...

CRÓNICAS ILEGALES 17: País de Coxudos…
by Gino Winter
Luego de un inesperado periplo Las Vegas-Houston-Miami-Caracas, arribé nuevamente a mi querido Perú, país de Coxudos.
Los Coxudos terminaron votando por Alan para que no salga Humala, con la misma disposición con que se votó por Toledo para que no salga Alan, así como se votó por Fujimori para que no salga Vargas Llosa y, tal como escuché por televisión, dentro de cinco años terminaremos votando por Humala para que no salga sabe Dios qué nuevo engendro maligno de la ridícula fauna política nacional. ¿Y qué pasó con Lourdes? Otra coxuda que tuvo cuidado de amarrar a su padre para que no ladre, pero gracias a no sé cuál sustancia psicodélica, se le ocurrió enseñar su grácil figura de Caterpillar en la piscina de una residencia asaz burguesa, rodeada de toda la pituquería que normalmente la franelea. ¿Una presidenta necesita saber nadar? Quizás lo necesita tanto como enseñar sus amorfas piernas de papa huayro cuando están listas para hacer chuño. ¿Por qué no se fue a nadar en traje de buzo, en la piscina Virrey Toledo o en la de la G.U.E. Melitón Carvajal, con el Cuerpo de Salvataje de la PNP en vez de los muchachos de Ocean Drive…?
¿Y el coxudo de Humala?…olvidó encerrar a los Locos Adams (su familia) y decirle a Chávez “No me defiendas compadre”…
Entiendo perfectamente el voto hepático y revanchista que llevó a la población autóctona a votar en contra de los “blanquitos” que les han estado metiendo el dedo durante siglos, robándoles “su país” y segregándolos abusivamente por el simple hecho de no querer comportarse como gente…pero… ¿votar por Alan? Eso sí que hiere e inhibe mis sentimientos patrióticos y me impulsa a nacionalizarme mongol, singalés, haitiano o de cualquier banana republic.
Los coxudos que votaron por el resentimiento social y la demagogia nacional-chavista, creyeron que por ser cholos ya estaban salvados. Les faltó dos dedos de frente para saber que cuando empieza la cacería de brujas, el dictador de turno, cual Savonarola, Marat o Robespierre, no para hasta convertir al país en un holocausto polpotiano, dejando a los sobrevivientes en un estado policíaco, carcelario, como en Cockpit de Jerzy Kosinski o la Cuba de Fidel Castro (flor de conchudo).
El comportamiento de los coxudos masoquistas, ilusos, desmemoriados y faltos de información que votaron en primera vuelta por Alan Babá y el Cambio Responsable, sólo puede explicarse mediante el estudio del Síndrome de Estocolmo, término acuñado por el criminólogo sueco Nils Bejerov, al referirse al estado psicológico en el cual la víctima se hace cómplice del secuestrador, desarrollando incluso un amor malsano, como ocurrió durante el robo al banco Kreditbanken, en Norrmalmstorg, Estocolmo, Suecia (Wikipedia).… Por supuesto que no me refiero a los votantes apristas, quienes lo hacen con la ilusión de agarrar alguna ranchería, embajada, prebenda o trabajito…Me dieron arcadas cuando vi la reacción de los asquerosos manifestantes del mitin aprista, cuando Alan hacía la pantomima de exhortarlos a no pedir ningún puesto enseñando el carné de la estrella solitaria. Los sobones se desinflaron y aplaudían como si le estuvieran dando la bienvenida a la suegra; luego se recuperaron cuando corrió la voz de que Alan estaba guiñando un ojo…
Espero que este nuevo Alan, vestido o disfrazado de estadista serio, progresista, maduro y responsable, llegue a ser el mejor presidente del Perú de todos los tiempos, al igual que todos los que le sigan, a ver si así algún día nos va bien ¿no?...
No vaya a repetirse la conocida historia de la viejita que pasaba todos los días, a las cuatro de la madrugada, por el costado del Palacio de Gobierno, revolviendo los tachos de basura con la ilusión de encontrar algún desperdicio comestible para paliar el hambre de sus pobres nietos. La viejita caminaba arrastrando sus piecitos acompasada por el toc-toc que su bastón de palo de escoba hacía al tocar el piso. Alan, entonces presidente, se despertó y salió al balcón y diciéndole:
- Dulce ancianita, ¿por qué no le pone un jebecito a la punta de su bastón para que no ande despertando a la gente a esta hora de la madrugada?
- Jebecito debieron ponerle en la cuestión a tu padre, desgraciado ladrón…respondió la veterana.
G. De la Torre
Copy rights "Las Vegas Tribune" Las Vegas, Nevada - USAIf you want an english version of this article, please contact an official translator in your country or look for it in Google navigator