martes, mayo 24, 2005

CRÓNICAS ILEGALES 3: Con su Merenguito





CRÓNICAS ILEGALES 3: Con su Merenguito...
by Gino Winter

Mí pleito con el Merengue es de larga data y se ha agudizado tanto acá en NY-NJ que estuve a punto de ponerle a este articulo "El Merengue y la tuta que lo tateó".
Empezó hace muchos años en Bayside, Miami, cuando luego de almorzar opíparamente en el famoso "Hooters", (donde nunca me acuerdo de la comida por culpa de las muñecas que te atienden y sus famosas hooters) mi afición hizo que me acerque demasiado a un estrado en el que una orquesta de las buenas estaba tocando Salsa Dura, al viejo estilo de la Fania All Stars.
Estaba tratando de enseñarle a mis amigos norteamericanos como se bailaba la Salsa mediante un par de pasitos decentones, cuando de pronto una linda dominicana de color serio y media cabeza más alta que yo me tomó del brazo y preguntándome si era puertorriqueño me metió entre la multitud bailadora mientras yo trataba de explicarle que era peruano y... en fin...
Para mi mala suerte durante el intríngulis hubo cambio de orquesta y de ritmo y empezaron a sonar las notas de lo que se convertiría en mi peor pesadilla musical, sin contar por supuesto las "canciones" de Susy Diaz...
La cosa empezó simpática: “La mujer que quise me dejó y se fue..."
Pero después el coro soltó "que hiciste, abusadora, que hiciste abusadora... y de allí para adelante no hicieron más que repetir 48 mil veces "abusadora, abusadora, abusadora... abusadora..." con el mismo sonsonete que te obliga a mover los pies como sapo etilizado y menear las caderas sin consideración al píloro ni a tus glándulas sudoríparas. Parece que en el merengue la cosa es hasta morir...
Luego de angustiantes minutos y cuando ya pensaba que el merenguito de marras llegaba a su fin, se empezó a escuchar los versos alejandrinos de: "el baile del perro, el baile del perro, el baile del perro... guau guau, el baile del perro..." otra eternidad entre la multitud que apretaba y yo perdido y desesperado como beata sahumadora en Carnaval de me Río de Janeiro...
La masa crecía hasta hacerse crítica y todos ladraban como canidus posesus el maldito corito ese del perro y yo medio doblado con un dolor de caderas por todo el cuerpo notaba que la herencia ferhormónica afro-latino-caribeña se hacia presente en el ambiente con un ligero aroma a mono mojado por arriba y a pescado decomisado por abajo... se me despejó la sinusitis y no volví a resfriarme durante los siguientes cinco años, pero me quedó la nariz como la de Elizabeth Montgomery (Samantha Stevens en Hechizada) y la verdad que no queda nada bien con mi varonil y encantadora papada...
Cuando el populorum ya se estaba cansando de ladrar y yo ya estaba ensayando una sonrisita de mártir resucitado... el maldito popurrí seguía y seguía... y empezaron a sentirse los acordes gregorianos de ” El baile del mono, el baile del mono, el baile del mono Uh-Uh el baile del mono... y yo mirando al cielo como siempre sin respuesta ...!!!
Algo pasó en mi cerebro luego de la merengotón esa, desde allí me siento como diferente, yo no sé si este ritmo lo disfrutan más los dominicanos exiliados o los autistas no ilustrados, yo hasta tengo un sueño recurrente en el cual estoy haciendo cola, con algunos gerentes del banco, para solicitar mi placa especial para estacionar en las zonas celestes...
Recuerdo haber escuchado de niño algunos buenos merengues de la inextinguible Sonora Matancera y luego "La Bilirrubina" de Juan Luis Guerra, los cuales me parecen muy buenas piezas musicales, con letra ingeniosa y divertida y ritmo contagiante. Nada que ver con los merengues que se escuchan acá en NY-NJ; hace poco estuvo por varios meses en el primer lugar del ranking musical el que es quizás el merengue más sincero que se haya tocado en la Gran Manzana: "esteesunmerenguequenotieneletraaaaaaaaaa...no dice na...no dice na...no dice na...no dice naaaa.." y así per sécula seculorum, inexorablemente hasta que se te resquebraja la duramadre y el cuerpo calloso se te ablanda desconectando tus hemisferios y dejándote vegetar a merced del cerebelo en un triste metabolismo basal...
Comparada con estos adefesios La Bilirrubina debe ser algo así como El Arlequín de Picasso o más propiamente como La Novena de Beethoven... ahora entiendo por que el Dr. Juan Luis Guerra se retiro de los escenarios un triste día a las 4 y 40...
Hace mas de una semana que mis compañeros de trabajo me están tratando de convencer para ir a una "merengueada". Tendrían que empezar metiéndome cinco martillazos en el lóbulo frontal, seguir con la picana eléctrica y hasta el potro caliente de Torquemada, porque lo que es yo, prefiero irme a dormir al segundo piso de la casa Matzusita, donde el famoso hombre de Tv. Don Humberto Vilches Vera ingreso` valientemente con un pasito a lo Maurice Chevallier y salió como Tin Tan...tuve el placer de conocerlo en las postrimerías de su vida (yo era vecino de sus lindas hijas) y puedo dar fe de que nunca volvió a ser el mismo...te saludaba elegantemente a lo Roger Moore, te sacaba la lengua como Gene Wilder y se iba con una sonrisa a lo Boris Karloff pero con la mirada de Quentin Tarantino...
El baile del burro, ay! ay! el baile del burro... Ay Wilfrido que fácil te la llevas, si te escucharan los bailaores gitanos de Lorca te desearían que te estrelles en tu moto y se te rompan todos los dientes, menos uno... y que ese te duela, desgraciado...

G.

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